Los astros se congelaron de tanto mirarte
En una explosión de vida y muerte
Se congelaron
El universo doliente se cerró con la boca
En un bolsillo que guardó todo intento
Se cerró
La eternidad me llama a la trascendencia
En un ave de angustioso y ubérrimo sol
Me llama
Y mis versos piden versos
Y mi infinito pide infinito
Y mis manos piden manos
Y mi voluntad pide voluntad
Y mis ojos piden ojos
¡Y Sísifo pide a Sísifo!
Maestro de la perfección
Maestro de la humanidad
Maestro de Zarathustra
Maestro de mi andar
La roca elevada cielo tras cielo va
Con el dos veces nacido
Que sólo muere venciendo
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario