Sísifo

Sísifo
Eternamente hacia las alturas...

domingo, 11 de octubre de 2009

Nietzsche el filósofo dionisíaco.... y apolíneo

Interpretaciones de Nietzsche hay muchas. Últimamente he escuchado varias que son fruto de una mala lectura y peor memoria que se acercan más al saqueo soldadesco de unos pocos tesoros brillantes en vez de la interpretación de un guerrero y espíritu libre; en definitiva, frutos de últimos hombres.

Particularmente me preocupa el exceso dionisíaco que podría justificar mucho. Exceso que reduce el pensamiento del filósofo trágico a la exaltación del jolgorio, el éxtasis ,el pathos, lo irracional y la embriaguez que nos identifica con el Uno primordial.

Empero, podemos entender lo anterior porque en los últimos escritos del filólogo sólo hay una mención ostensible a Dioniso como esencia y orígen de su filosofía.

Pero ¿Qué hay de lo implícito? Pues bien, lo ímplicito en los últimos escritos es coherente con sus primeros escritos y refuta la reducción a Dioniso. Sus primeros escritos ( “Sobre verdad y mentira en sentido extramoral” y “ El origen de la tragedia”)hacen caminar a la figura de Dioniso junto a Apolo en una suerte de equilibrio dinámico o armonía que es capaz de crear y formar una cultura.

Ahora, si recordamos que Apolo representa el principio de individuación veremos que el pathos de distancia, la distinción, la individualidad, el ser uno mismo en Nietzsche responde a dicho dios y se encuentra presente en los escritos finales. Es decir, se encuentra Apolo junto a Dioniso en sus escritos finales también, pero no lo advierten los lectores de superficie porque se encuentra implícito.

Valga la breve nota como reivindicación del filósofo y preludio de un trabajo interpretativo mayor. Valga para dar cuenta que la visión estética del mundo incluye a la arcilla que se alza como una bella estatua de ensueño, distinta de la masa primordial, y la aniquilación de lo distinto en lo igual, en lo prístino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario